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El rincón de Tucídides aspira, sin pretensiones, a presentar toda aquella información interesante al respecto de la historia, el arte, fotos de grabados y libros antiguos de mi colección, citas de libros que me han gustado, referencias que vaya encontrando sobre estos temas, en fin todo aquello que me interesa, y que espero pueda ser atractivo para los demás.

"Insulae Balearides et Pytiusae"

"Insulae Balearides et Pytiusae"
"Novus Atlas" o "Theatrum Orbis Terrarum", de Blaeu, Amsterdam, 1640

La frase


"Mientras vivas procura constantemente instruirte, no presumas que la vejez lleve consigo la sabiduría"

Solón (638 a.C- 558 a.C)


Plan de Palma de N. de Fer

Plan de Palma de N. de Fer
Plano de Palma de N. de Fer (s. XVIII)

viernes, 26 de diciembre de 2014

Los conceptos de Renacimiento y Humanismo. Características y factores de difusión

El Renacimiento como modelo cultural comprende aproximadamente los períodos comprendidos entre la década de 1330 o 1340, período de  formación  en Italia,  y los comienzos del xvii. Se puede decir que se inició con Petrarca y finalizó con Descartes. Se caracteriza por producirse un resurgimiento del interés por todo lo que representan Grecia y Roma.
 
Se ha teorizado mucho sobre el concepto de Renacimiento dando lugar a diversas interpretaciones y existiendo una serie de divergencias entre los autores sobre el origen, el carácter, el ámbito espacial y temporal. Las primeras aproximaciones al tema se las debemos a Ruskin, Voigt y Michelet en el siglo xix. El autor que dio al concepto las verdaderas dimensiones fue el historiador suizo Jacob Burkhardt en una obra, que se aproxima a la historia total, denominada “La Cultura del Renacimiento en Italia” (1859). Con posterioridad otros autores han tratado diferentes aspectos de la cuestión como Alfred Von Martin, Dilthey, H. von Thode y Burdach.
 
El término “Rinascita”, o Renacimiento, fue acuñado por el círculo de humanistas para referirse no tanto a una supuesta resurrección de la antigüedad clásica como a una renovación del hombre y de su mundo, en parte por inspiración clásica y en gran parte también fruto de una renovada vitalidad. Afectó a todos los ámbitos de la cultura y el pensamiento, así la influencia es palpable en literatura, pensamiento, arte, actitudes y comportamientos. Los problemas surgen a la hora de aplicar el término a la totalidad de un período histórico, por ello, las etapas establecidas son particulares para la cultura, la filosofía, las mentalidades, la expresión artística y los estilos de vida. La recuperación de los valores culturales de la antigüedad clásica no supuso, como se ha pensado durante mucho tiempo, una ruptura total con la Edad Media, pero lo que si queda claro es que se pasó de un mayor apego a la tradición religiosa para centrarse en el hombre y en la naturaleza.
 
El Renacimiento no fue únicamente un fenómeno elitista circunscrito a ciertas manifestaciones superiores de cultura, sino que, por el contrario, fue una manifestación de la evolución de la sociedad occidental entera. Su desarrollo se produjo en el entorno socioeconómico de las zonas más vitales de Europa, principalmente señoríos y repúblicas italianas, ciudades libres alemanas y flamencas, zonas vitales de España y Francia, sureste de Inglaterra, y puntos aislados en la Europa del Este.
 
El sustantivo humanismo no es acuñado hasta el siglo xix para designar la devoción por la literatura de la antigüedad grecorromana y los valores humanos que de ella se pueden derivar. Es un movimiento que busca el resurgimiento de las letras clásicas antiguas y sus valores culturales. El término mismo debe su origen a la voz latina "humanistas", que Cicerón y otros autores de la época clásica usaron para significar el tipo de valores culturales que procedían de una buena educación y cultura general, así, en su origen, los "studia humanitatis" incluían el estudio de las disciplinas propias de la formación de letras: lengua, literatura, historia y filosofía moral.
 
Además, ya en la Italia cuatrocentista, la voz “humanista” era de uso habitual para referirse a quien enseñara o estudiara la literatura clásica y las disciplinas que la acompañaban, incluyendo la retórica. El vocablo “humanista” apareció en el siglo xvi con parecido significado al anterior. En conclusión, supone el redescubrimiento y el estudio de las obras de los clásicos grecolatinos, la restitución e interpretación de sus textos y la asimilación de las ideas y valores que contienen.
 
El gótico, los romances caballerescos y la filosofía escolástica, que centraron la vida intelectual del Medioevo no desaparecieron con el Renacimiento, subsistieron hasta el siglo xvii, lo que cambió fue que no monopolizaron sus ámbitos de la cultura, sino que tuvieron que competir e interactuar con estilos y valores derivados del mundo antiguo. Además es imposible que individuos y grupos rompan del todo con la cultura en la que han sido formados, la línea divisoria entre Edad Media y Renacimiento no es nítida, los inicios de éste coinciden con una etapa tardía del anterior. A partir de aquí, hay que preguntarse ¿por qué Italia fue el origen de esos nuevos estilos y valores?, simplemente porque los estilos de corte medieval citados penetraron de forma superficial en los Estados italianos, el hecho de la existencia de ciudades autónomas produjo una cultura alternativa, laica antes que clerical y civil antes que militar.
 
Se inicia un proceso de liberación de los valores ascéticos y religiosos propios de la cultura eclesiástica de la Edad Media. Los autores se guían por la ciudad terrena en lugar de la ciudad de Dios, pero sin romper con los valores religiosos, se buscaba una conjunción entre los valores antiguos y el cristianismo. Autores como Petrarca criticaron a los escolásticos y la filosofía aristotélica que subyacía, pero  sin denostar a Santo Tomás de Aquino, como ya he comentado, no se perseguía una ruptura total,  pero eso sí, valoraron más a autores como Séneca, Cicerón y Platón.  En el nuevo movimiento cultural se siguen manteniendo dos corrientes filosóficas, la aristotélica, con seguidores de la corriente tomista, otros con la ockamista, y la vertiente del aristotelismo averroísta. Y la otra, la platónica, que hunde sus raíces en los textos originales de Platón, y no en traducciones y comentarios, la cumbre la alcanzan autores como Marsilio Ficino y Pico de la Mirandola.
 
Durante la Edad Media continuaron siendo leídos autores como Horacio y Virgilio, la tradición del derecho romano se mantuvo en vigor en Italia y el sur de Francia, a su vez, las virtudes cívicas y el buen gobierno eran discutidos y estudiados en escritos clásicos de Cicerón y Salustio, en general la cultura urbana no perdió el contacto con la literatura y la filosofía clásicas. Lo mismo podemos decir de las artes visuales, por ejemplo, el arte románico debe su nombre a la deuda con los romanos.
 
Los autores clásicos grecolatinos se convierten en modelos dignos de imitar. Cicerón fue un ejemplo de latino elegante y el modelo de hombre de letras que participaba en la vida activa de la política republicana. Vitrubio fue otro de los autores redescubierto durante este período, su obra “De architectura” era conocida durante la Edad Media, pero no será hasta el Renacimiento cuando se apreciará su influencia en la práctica de la arquitectura. La historiografía no se libró de esta influencia, las historias seguían, en muchos casos, formalmente los modelos griegos y romanos de autores como Tucídides y Tito Livio. El interés humanista en el análisis y la explicación de los hecho evoca el de los principales historiadores antiguos, pero se diferencia de la crónica medieval, que acostumbrada a centrarse en la narración y la descripción realista.
 
Se muestra interés por las letras clásicas y la filología. En Florencia el grupo de Poggio y  Niccoli crearon cerca de 1420  la letra itálica (cursiva o bastardilla) calcada de manuscritos que creían que eran romanos. Entre los eruditos del momento existe una fiebre por el descubrimiento de manuscritos clásicos en bibliotecas monásticas o nobiliarias, también tratan de leer las inscripciones romanas. El interés por la cultura griega se produjo prácticamente al mismo tiempo, fue en Florencia donde se enseñó la lengua griega y el arte de la retórica, se pretendía leer directamente de los textos originales, los humanistas se quejaban de las malas traducciones que manejaban. Se atribuye a Bruni el nuevo uso teórico y práctico del término “translatio”, en un sentido de búsqueda del significado antes que en las palabras, pretende evitar el anacronismo, e imita los estilos de los autores individuales. Se traduce a autores como Demóstenes, Aristóteles, Platón y Plutarco.
 
El hombre pasa a ser el centro del universo, aparece una nueva estética, la ética y una cortesía social. Surge el concepto de “antropocentrismo” en contraposición al “teocentrismo” propio de la Edad Media, el hombre es la medida de todas las cosas, la inteligencia es el valor superior. El arte asume el papel de ostentación del prestigio político, ideológico, representativo y emblemático, es lo que se ha denominado “la ideología del poder”. Las razones que explican y motivan los encargos  alcanzan un complicado y sofisticado número de papeles y significados.
 
El ideal de hombre es un hombre completo y polivalente. Por lo general las humanidades comprendían las cinco materias citadas anteriormente, ética, poesía, retórica, historia y gramática. La actitud humanista será la “virtus” (valor, audacia viril, integridad), la cual se ve como legítimo el deseo de fama, gloria, prestigio y poder, valores paganos que mejoran al hombre, se aprecia el esfuerzo en la superación, y el conocimiento y disfrute de lo sensorial. Se razona el daño del pecado que reducen al hombre al compararlo con Dios y degradan su libertad y sus valores según la moral cristiana y la escolástica.
 
También se produce un distanciamiento entre la cultura popular y la humanista, tiene un carácter elitista y minoritario. El arte humanista toma la materia popular y la selecciona para transformarla en algo estilizado e idealizado, además en este arte no hay lugar para las manifestaciones vulgares de la plebe que se verán más tarde en el siglo xvii con el Barroco.
 
El arte renacentista es la culminación de un proceso de perfeccionamiento realizado en los últimos tiempos de la Edad Media, mostrándose como más brusca la ruptura con los estilos anteriores en la arquitectura, debido a que, si bien en la pintura y la escultura se puede ir evolucionando mediante la perfección paulatina de la técnica, en aquella, los elevados costes de la obra no permiten ensayos e innovaciones. Las artes plásticas se basan en la proporción y la armonía. Son urbanas y monumentales, imposibles sin el mecenazgo, ya sean aristócratas, burgueses o instituciones de carácter público. Los temas clásicos y los estilos italianos se difundieron ampliamente por Europa.
 
La imprenta es otro de los elementos característicos de este período, ya que contribuyó a su gran difusión, pero ya me referiré a ella más abajo.
 
Autores como Maquiavelo sostenían que era necesario seguir el ejemplo de Antigüedad seriamente en la vida política como en las artes. Ante la política se presentan modelos estoicos del estilo de Séneca. A pequeña escala se cultivó lo supersticioso, marginal y hermético.
 
El estudio del movimiento del Renacimiento por toda Europa no es unitario, los autores han establecido una serie de modelos que pretenden dar una explicación idónea. Uno de ellos plantea el impacto de la “penetración” de un país a otro; el modelo epidémico establece el símil del “contagio”; el modelo comercial hace referencia a préstamos, deudas, exportaciones e importaciones en un ámbito económico; el modelo hidráulico presenta movimientos en términos de difusión; y el de recepción se basa en un proceso de incorporación y no de transmisión, y por tanto cualquier cosa que se recibe, se recibe según el modelo del receptor.
 
En la difusión del Renacimiento tradicionalmente se ha venido atribuyendo todo el peso a individuos, sin tener en cuenta el papel que los grupos y círculos con gran poder de interacción social tuvieron. Los intercambios culturales entre el norte y sur de Europa (principalmente Países Bajo s e Italia) fueron constantes, los humanistas italianos y otros europeos mantuvieron relaciones personales o a través de los libros. Italia no fue el único centro de la innovación cultural de Europa durante el siglo xv, pero si que no se puede negar la importancia de la difusión de las ideas y las formas culturales desde Florencia, Roma, Venecia y Milán y otros lugares de Italia hacia otras regiones europeas. En concreto los italianos fueron decisivos en la difusión de ideas y formas griegas y romanas antiguas.
 
Los intercambios eran verbales e informales, de ahí la dificultad de análisis. Los monasterios, las cancillerías, las universidades, las academias y los museos fueron lugares que facilitaron los contactos personales. En concreto, los monasterios que tuvieron tanta importancia durante la Edad Media sirvieron como lugares de encuentro para humanistas en Italia, Alemania y los Países Bajos.
 
Las cancillerías y cortes europeas fueron centros importantes de recepción del Renacimiento. A imitación de la cancillería florentina en otros estados se preocuparon por tener a su servicio a eruditos que conociesen correctamente el latín, como así lo hicieron Ricardo ii de Inglaterra y Pedro el Ceremonioso en la Corona de Aragón. Por el contrario, ya fuera de Italia, el proceso de asimilación por las cortes europeas fue más lento, los primeros que encontramos se ubicaban en la periferia, fueron Mohamed ii en el Imperio Otomano, y Matías Corvino en Hungría. Aunque al final se impuso gracias al interés de los reyes y señores en que estudiosos italianos fuesen preceptores de sus hijos, escribiesen panegíricos a su persona y hechos, o bien contribuyesen con las artes gráficas a la grandeza de su linaje. Las universidades fueron la cantera que aprovisionó de gente preparada a las cancillerías y cortes.
 
Muchos europeos visitaron las universidades italianas, principalmente las de Bolonia y Padua, que gozaron de mucho prestigio, unos para estudiar materias tradicionales como la ley canónica, y otros para entrar en contacto con la nueva corriente humanista, como consecuencia de esto, la mayoría de visitantes se llevaban manuscritos a sus lugares de origen. La política universitaria renacentista pretendió la renovación de las viejas universidades, introduciendo los estudios de griego y hebreo,  o también creando otras nuevas inspiradas en principios humanistas. Desde mediados del siglo xv las universidades se convirtieron en centros de recepción de ideas provenientes de Italia, muchos expatriados italianos se convirtieron en lectores de las mismas. Aparte de los expatriados, los humanistas y artistas italianos entre 1430 y 1520 se desplazaron hacia diversos territorios europeos con motivaciones distintas, actividades diplomáticas, invitaciones y mecenazgo, búsqueda de promoción o afán de aventura. Las Academias de letras clásicas, como las de Nápoles, Florencia, Roma o Venecia, fueron unas grandes difusoras de las nuevas ideas. La florentina estuvo influida por las corrientes platónicas, la romana estuvo vinculada a la Curia, y la veneciana, presidida por Aldo Manucio, se caracterizó por el interés por los autores griegos.
 
De todas formas no existía un lugar físico de encuentro, las ideas podían circular a través de la correspondencia epistolar, tal y como hicieron Petrarca, Erasmo y Lipsius. Pero para que la cultura pudiese llegar a un público más amplio esto no era suficiente, se necesitaban otras vías de comunicación. En concreto fue la invención de la imprenta en la década de 1440 por Gutemberg en Maguncia el hecho crucial que permitirá que las nuevas ideas se difundan más rápidamente y entre muchas más personas que antes. Los impresores se establecieron en Basilea en 1466, en Roma en 1467, en Paris y Pilsen hacia 1468, en Venecia en 1469, en Lovaina, Valencia, Cracovia y Buda en 1473, en Westminster en 1476, en Praga hacia 1477, hacia 1500 250 ciudades disfrutaron de este nuevo arte. Las ideas renacentistas pudieron salir de los restrictivos círculos de humanistas para ampliar su radio de acción, los impresores se convirtieron en auténticos intermediarios entre los humanistas y el público culto de toda Europa.
 
La educación fue otro factor fundamental, se idea como una formación general, que integra actividades físicas, intelectuales y espirituales, se establece una nueva pedagogía y se produce una renovación de la enseñanza. El problema de la transmisión de la cultura preocupó a los humanistas, conscientes de que es algo que debe recrearse perpetuamente, de ahí la importancia que dieron a los medios pedagógicos. Los progresos en la alfabetización fueron notables. La nómina de pedagogos humanistas es importante, a modo de ejemplo hay que citar a Guarino de Verona, Victorino de Feltre, León Bautista Alberti, Baltasar Castiglione con su obra “El Cortesano”, y sobre todo Juan Luis Vives.

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