Punto de encuentro para los amantes de la historia, el arte y los grabados
El rincón de Tucídides aspira, sin pretensiones, a presentar toda aquella información interesante al respecto de la historia, el arte, fotos de grabados y libros antiguos de mi colección, citas de libros que me han gustado, referencias que vaya encontrando sobre estos temas, en fin todo aquello que me interesa, y que espero pueda ser atractivo para los demás.
"Insulae Balearides et Pytiusae"
"Novus Atlas" o "Theatrum Orbis Terrarum", de Blaeu, Amsterdam, 1640
La frase
"Mientras vivas procura constantemente instruirte, no presumas que la vejez lleve consigo la sabiduría"
Solón (638 a.C- 558 a.C)
Plan de Palma de N. de Fer
Plano de Palma de N. de Fer (s. XVIII)
domingo, 12 de junio de 2016
Eratóstenes y su aportación a la cartografía
sábado, 13 de febrero de 2016
Umar b. Hafsun y la rendición de Bobastro
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| Abd al-Rahman III |
Abd al-Rahman III (912- 961) sucede a su
abuelo el emir Abd Allah el 16 de octubre de 912 y uno de sus principales
objetivos que se planteó es la pacificación de al- Andalus y someter a los
rebeldes que se hallaban en su seno. Al inicio de su gobierno llevó a cabo una
serie de exitosas aceifas contra Umar ibn Hafsun y sus hijos y aliados en
Andalucía y contra otros señores levantiscos de Extremadura, Levante y Toledo. En
esa labor pacificadora contó con la ayuda de su hayib Badr, y según la situación la acción podía estar relacionada
con la firma de pactos, el ofrecimiento de privilegios, prebendas y cargos
políticos y militares, aunque en otras ocasiones debía recurrir a la astucia,
el engaño, la amenaza y la muerte.
En el año 913 su política conquistadora
se inició en enero con la toma de Écija, y continuó con la campaña de
Monteleón, lo que llevó a las tropas omeyas a recorrer las coras de Jaén y
Elvira, e incluso pudieron intervenir en la liberación de la ciudad de Málaga
asediada por Umar ibn Hafsun. Fiñana y el castillo de Juviles capitularon ante
el empuje del emir, consiguiendo la entrega de los aliados del señor rebelde de
Bobastro. En este mismo año Abd al- Rahman III pretende aprovecharse de la
rivalidad entre las ciudades de Sevilla y Carmona, para ello el señor de esta última
ciudad se ofrece al emir omeya para sitiar la primera, quienes ante esta
situación solicitan ayuda a Umar ibn Hafsun, quien acude al
enfrentamiento, si bien es derrotado y
obligado a refugiarse en Bobastro, consiguiéndose la capitulación del señor de
Sevilla.
La ciudad de Bobastro ha sido de
ubicación incierta, tradicionalmente se ha ubicado en las Mesas de Villaverde, de
la zona de la Sierra de Almorchón
en el Paraje Natural
del Desfiladero de los Gaitanes, en Málaga, actualmente los
restos arqueológicos encontrados son atribuidos a la fortaleza citada; aunque
hay autores como Joaquín Vallvé, que a partir del estudio de las fuentes
árabes, como el Muqtabas de Ibn
Hayyan, la han situado en La Ajarquía, comarca ubicada en la parte más oriental
de la provincia de Málaga.
El 7 de mayo de 914 el emir decide
dirigir una segunda aceifa al centro de los territorios dominados por Umar ibn
Hafsun, por ello se planta ante los muros de Balda, posiblemente Belda, dedicándose al saqueo de los
territorios circundantes sin que
exista intención de su toma, mientras el resto de sus tropas se dirige a
Turrus, posiblemente un castillo situado al oeste de Loja próximo a Fuentes de
Cesna. Después de cinco días de sitio al castillo citado el ejército real se
trasladó a Bobastro, y desde allí se dirigen contra el castillo de Sant Batir,
el cual fue abandonado por sus ocupantes a manos del emir. Posteriormente toma los castillos de Olías, Reina y Cámara,
acampando unos días en Málaga para resolver unos asuntos de la ciudad.
Abd al-Rahman III después de la aceifa regresa por la costa
llegando el 1 de junio a Algeciras, lugar patrullado por los barcos de Umar ibn
Hafsun, ya que se abastecían normalmente en el norte de África, los cuales fueron
en ese momento apresados y hundidos. Para asegurar el control costero desde
Algeciras hasta Tudmir (Murcia) hizo llegar barcos bien pertrechados desde
Málaga, Sevilla y otros centros costeros, y así de esta manera evitaban el
aprovisionamiento de Umar ibn Hafsun por parte del norte de África. Finalmente
el emir se retira a Córdoba después de 82 días de campaña.
Con esta campaña el emir perseguía dos
objetivos, en primer lugar comprobar el poder del rebelde, su capacidad de
acción y reacción atravesando sus dominios principales; y en segundo lugar pretendía
asegurar la ciudad de Málaga tomando y controlando toda una serie de castillos
próximos a ella. Además aprovechó para aislar por mar al señor de Bobastro
mediante la creación de una flota que controlase la costa próxima al norte de
África, y a su vez procediese a la destrucción de la de su contrincante. En el
914 una gran sequía afectó a la Península provocando escasez, carestía, hambre
y peste, lo que llevó al emir y al rebelde a acordar una tregua un tanto
forzosa que concluyó con la firma de un tratado de paz. El tratado reconocía el
dominio de Umar ibn Hafsun de ciento
sesenta y dos castillos, y con la firma del documento se intercambiaron
valiosos presentes.
Umar ibn Hafsun murió el 1 de febrero de
918 a los setenta y dos años de edad y después de treinta años de una feroz
resistencia en Bobastro. Su sucesor fue Yafar, quién nada más asumir el poder
de su padre proclamó su fe cristiana, y procuró atraer a nobles cristianos y
musulmanes de sus posesiones, si bien en poco tiempo empezó a distanciarse de
aquellos que defendían la tregua firmada por su padre.
| Iglesia rupestre de Bobastro |
Una vez rotas las treguas Abd al-
Rahaman III salió en campaña contra la fortaleza de Belda el 18 de mayo de 919,
aprovechó también para restaurar varios castillos estratégicos como el de
Benamejí. El asedio de Belda comenzó el 30 de mayo, si bien con anterioridad se
dirigió a Campo de Ru’ayn para aprovisionarse, y cerca de allí aprovechó para
ocupar el castillo de la Peña de los Enamorados. La plaza fue rodeada
completamente por las tropas del emir, por ello los musulmanes aliados de Yafar
solicitaron permiso para abandonar el lugar con sus familias, mientras que como
los cristianos persistieron en su resistencia fueron ejecutados sus principales
jefes a la caída de Belda. Posteriormente las tropas de al- Andalus se
dirigieron hacia el suroeste siguiendo el curso del Guadalhorce, y en su camino
hacia Bobastro tomó los castillos de Santa Eulalia, Santa María, Álora y otros
cada vez más próximos a la ciudad rebelde. El 10 de junio la caballería e
infantería tratan de ocupar las colinas próximas a Bobastro, ocasionando el
repliegue de los rebeldes, que ante ese empuje pidieron una tregua al emir, la
cual al ser aceptada hizo que las
tropas regresasen a Córdoba el 24 de junio.
En ese mismo año 919 uno de los hijos de
Umar ibn Hafsun, llamado Abd al-Rahman, enemistado con su hermano Yafar,
solicitó la protección de Abd al-Rahman iii a cambio de entregarle el castillo
de Turrus Jusayn, y se fue a vivir a
Córdoba donde vivió desahogadamente. El objetivo principal fue destruir las
principales fortalezas de rebeldes cristianos y sus aliados. A su vez pretendía
aislar Bobastro mediante el control de las plazas próximas, así como también
salvaguardar los castillos leales de la zona de Cártama y Málaga. El 29 de
octubre de 920 es asesinado Yafar y al día siguiente entraba en Bobastro su
hermano Sulayman para hacerse con el poder.
En la primavera del año 921 Abd al-
Rahman III inicia una campaña contra Turrus,
lugar fortificado por los cristianos incumpliendo el pacto, y que fue inmediatamente asediada,
bombardeada y rendida, derribándose poco después las murallas y torres, y su
iglesia fue consagrada como mezquita. Posteriormente ya en 922 el emir dirigió
la aceifa de Monterrubio, situado en la cora de Elvira, aunque la Crónica
Anónima lo sitúa en la cora de Rayya,
que es lo más probable. El 20 de mayor el ejército sale de Córdoba y acampa
junto al castillo de Monterrubio, mientras se asediaba la plaza, una parte del
ejército se dedicó a recorrer los castillos rebeldes de las coras de Elvira,
Morón y Siduna, para finalmente
acampar frente a Bobastro el 5 de julio, si bien regresó de nuevo a Córdoba.
El 21 de abril de 923 el ejército de Abd
al- Rahman III salió de Córdoba para dirigirse contra Bobastro. Se inició la
contienda, pero esta vez Sulayman no pudo pactar una tregua, mientras la tropas
del emir se dedicaban a esquilmar los recursos naturales del entorno. Un
hermano del rebelde, Hafs, se dirigió al emir para entregarle el castillo de
Cámara. Poco después el ejército cordobés realizó una expedición por la zona de
Jete, aunque no pudo tomar el castillo, mientras que hacía lo propio Sulayman
con Almuñécar pero con más éxito. El 23 de junio de nuevo el ejército real se
plantó frente a Bobastro poco después que Sulayman hubiese controlado una
conjura contra su persona, pero la campaña finalizó sin éxito seis días después.
En 926 el emir de Córdoba envía tropas para reforzar las ya acantonadas en
Bobastro. Se conquistó el castillo de Monterrubio. El 7 de febrero Sulayman
rompió el cerco con la intención de aprovisionarse, pero después de ser
descubierto murió en la refriega, siendo sustituido por su hermano Hafs.
El 20 de mayo de 927 el emir y el
príncipe heredero al- Hakam emprendió la penúltima campaña contra Bobastro, se
construyeron fortificaciones y conquistó el castillo de Olías, tras seis meses de campaña se rendía Hafs.
Los visires Ahmad ibn Muhammad ibn Hudayr y Said ibn al- Mundir entraban en
Bobastro el 17 de enero de 928 para cerrar las negociaciones, Córdoba para
pasearse por las calles de Bobastro, hizo exhumar el cuerpo de Umar ibn Hafsun
y mandado colocar sus restos en un elevado poste en Córdoba. El 1 de febrero de
928 se anunció oficialmente la toma de la plaza, y el 19 de noviembre de 929
todavía regreso una vez más el emir a Bobastro para comprobar las obras de
defensa que había ordenado construir.
Las Cortes medievales en España
| Codex Vigilanus (976) |
En España las Cortes medievales
surgieron de la evolución de la Curia Regia (también denominada Concilium,
Curia o Corte), institución heredera de los visigodos, y que se organizó en una
asamblea que asesoraba al monarca en asuntos importantes y en la administración
del reino. En un principio sus miembros fueron familiares del rey, altos
funcionarios, altos dignitarios, nobles, prelados y altas dignidades
eclesiásticas. La Curia podía ser permanente u ordinaria, o podía ser plena o
extraordinaria. En la Curia plena extraordinaria los llamados tenían la
obligación de acudir en virtud del deber de consejo, los convocados eran en sus
inicios pertenecientes a los estamentos privilegiados (nobleza y clero), pero
en breve se empezó a convocar a los burgueses de ciudades y villas en proceso
de pujanza.
| Busto de Claudio Sánchez Albornoz |
Según opinión de C. Sánchez Albornoz
el motivo de esta inclusión fue debido a la reacción de los burgueses contra
los abusos de la monarquía en materia de acuñaciones de moneda, era lo que se
denominaba la quiebra de la moneda, es decir, acuñar moneda con menor cantidad
de oro o plata pero manteniendo su mismo valor, esto ocurría en tiempos de
Alfonso viii de Castilla y Pedro ii de Aragón. Entonces los burgueses buscaron
la garantía de los reyes de mantener al menos durante siete años el valor asignado a la moneda, por lo que
para garantizar este acuerdo y controlar el poder político urbano la burguesía
se va incorporando a la Curia.
En cambio O’Callaghan relaciona
dicha inclusión de la burguesía por su papel en aspectos judiciales y el
llamado derecho de petición de los ciudadanos. Según Valdeavellano la
institución se consolida con la
pujanza social y económica de las ciudades,
lugar donde el monarca podía conseguir los recursos económicos que necesita y a cambio aquellas participan
en los órganos de representación. La participación de las ciudades en las
Cortes se produce en el momento en que la presión de los almohades es más
intensa y ha paralizado la actividad reconquistadora de los reyes peninsulares,
los cuales no disponen de los beneficios producidos por las tierras ganadas a
los musulmanes.
No podemos hablar de asambleas
representativas, pero tampoco nos encontramos ante la actuación unilateral del
rey. Por consiguiente los representantes de las ciudades en las Cortes
asesoraban al monarca y aprobaban las cantidades extraordinarias que el monarca
necesitaba, aunque a veces se convirtieron en impuestos ordinarios, como la
moneda forera y la alcabala. La cuestión de la naturaleza de las Cortes ha suscitada discusiones sobre si
estamos ante unas asambleas que contralaron y limitaron el poder del rey, o
bien, fueron un mero órgano consultivo. Todo ello se resume en tres posiciones
doctrinales:
F.
Martínez Marina considera que las Cortes medievales castellanas legislaron
junto al monarca y fueron representativa. M.
Colmeiro opina que las Cortes medievales castellanas únicamente eran un órgano
consultivo. J.M.
Pérez- Prendes defiende que las Cortes medievales castellanas ni representaban,
a excepción del tercer estamento, ni tenían competencias legislativas, sino que
era un órgano político- administrativo dirigido y controlado por el poder real. J.A.
Escudero por su parte buscó una solución intermedia, y defendió que las Cortes
fueron una asamblea que servía al monarca para legitimar las decisiones
unilaterales del monarca, y por consiguiente en determinadas circunstancias
políticas y ante la necesidad de mantener una concordia social, fue órgano que
limitó de alguna manera el poder regio.
Las competencias concretas de las Cortes
no fueron reconocidos de forma expresa, pero su ámbito de acción se puede
resumir en los siguientes puntos:
- Concesión
del subsidio económico extraordinario o de servicio.
- Intervención
en la actividad legislativa.
- Representación
de los intereses de los reinos.
- Asesoraban
al rey en las funciones de gobierno, así como disfrutaron de atribuciones
judiciales, de gobierno, religiosas y militares, y también en la reparación de
agravios.
- Se
reunían con ocasión del juramento del soberano y su heredero.
Las competencias que tuvieron las Cortes
medievales fueron diferentes en los distintos reinos. Las Cortes castellano- leonesas se reunieron conjunta y
separadamente desde la unión de León y Castilla en 1230, y a partir del siglo
xiv siempre de forma conjunta. Aunque los señoríos vascongados mantuvieron sus
propias Juntas. Las atribuciones de las Cortes fueron:
- La
confirmación del heredero al trono y prestaban juramento al monarca.
- Participaron
en la actividad legislativa a través de los Cuadernos de peticiones o
solicitudes que los procuradores hacían al monarca, y los Cuadernos de leyes u
Ordenamientos de Cortes, que eran leyes promulgadas por el monarca aprovechando
las reuniones de Cortes.
- Representaban
los intereses del reino pero con las limitaciones del carácter centralista-
absolutista de la monarquía castellana, aprobaban las prestaciones de servicios
e impuestos.
- Desempeñaban funciones judiciales y
gubernativas en situaciones especiales.
Es muy probable que las Cortes castellano- leonesas tuviesen
un mayor carácter deliberativo y consultivo; únicamente las decisiones de
carácter fiscal debían contar con la aprobación de las Cortes. El monarca disponía de escasos medios para
poder controlar las Cortes.
En la Corona de Aragón las Cortes
mantuvieron su independencia. En Aragón
las Cortes se empezaron a reunir
a mediados del siglo xiii, en concreto en 1247 fue su primera sesión, y en
virtud del pactismo entre rex y regnum la actuación unilateral del
monarca se vio limitada. Las Cortes aquí:
- Colaboraban
con el monarca en la elaboración de
acuerdos normativos de carácter general.
- Actuaban
en las causas judiciales presentadas ante el Justicia Mayor y sus
lugartenientes.
- Confirmaba
al heredero y prestaban juramento de respeto al derecho y los privilegios del
reino al rey.
- Y
finalmente aprobaban la imposición de nuevos tributos.
| Constituciones catalanas (1495) |
En Cataluña
las Cortes se crearon en 1218. Debido a la concepción pactista del derecho
las Cortes tienen importantes competencias legislativas que sólo podían ser
revocadas por ellas y no unilateralmente el monarca. Así de ellas emanaban:
Constitucions, Capitols de Cort, Actos de Cort, las peticiones de reparación de
greuges y los Capitols de la proferta. Sus resoluciones eran llamadas Procés de
Cort.
En Navarra
las Cortes se conservaron incluso cuando entró a formar parte del reino
de Castilla en el siglo xvi. La asamblea participaba a través de cuatro mecanismos:
- Uno
legislativo elaborando Amejoramientos o ampliaciones al Fuero General.
- Se le presentaban agravios o contrafueros
cometidos por el rey o sus oficiales.
- Podían
actuar como tribunal.
- Y
finalmente aprobaban la imposición de tributos.
En Valencia
fue clave la intervención de Jaime i, el cual introdujo el pactismo y
el juramento en Cortes de sus fueros y costumbres. Desde 1283 empezaron a
celebrarse Cortes, y su actividad se centraba en el derecho paccionado, los
Furs y las Actes de Cort.
Las Cortes
se componían básicamente de tres estamentos, a excepción de las Cortes
de Aragón que se componen de cuatro, debido a que la nobleza a su vez se divide
en dos brazos, la alta nobleza (ricos hombres) y baja nobleza (caballeros).
Pero en sus inicios la composición de esta asamblea no estuvo bien definida. El
rey convocaba libremente a individuos, jerarquías y ciudades, hasta que se
consolidó una costumbre, principalmente entre las ciudades.
El estamento nobiliario lo
formaba la nobleza laica, serían los ricos hombres y caballeros, representantes
del poder militar y económico. En Castilla a partir del siglo xiv también
participaba la baja nobleza. En Navarra además se incluían los infanzones. En
Aragón el brazo de la alta nobleza lo formaban representantes de las ocho casas
más poderosas, mientras que los caballeros e hidalgos eran aquellos que
desempeñaban la profesión militar, así como algunas ciudades participaban a
través de ellos. En Cataluña el brazo militar estaba formado por condes,
vizcondes y caballeros, mientras que en Valencia el brazo militar era el más numeroso.
El estamento eclesiástico lo
formaba el alto clero en todos los reinos, acudían los obispos, abades,
priores, cabildos catedralicios y maestres de Órdenes militares. Su presencia
fue cada vez más restringida, aunque desde sus inicios su presencia aportaba
autoridad moral a la asamblea.
El estado llano o tercer estamento,
o estado ciudadano, estaba formado por los representantes de las ciudades de
realengo. Su presencia se justificaba porque representaban a las universitates o municipios como centros
de riqueza. Era el único estamento representativo porque participaba en las
reuniones a través de síndicos, procuradores o diputados, normalmente dos por
ciudad o villa, su designación se hacía de forma directa, por sorteo o
insaculación, los cuales sólo disponían de un voto. Su número era mayoritario
en la asamblea. Aun así es posible que
ese mandato fuese atribuido de forma arbitraria. Los procuradores recibían un
mandato imperativo de su ciudad, tenían unos poderes tasados con unas
instrucciones concretas, no tenía libertad de actuación, es decir las
decisiones eran tomadas previamente por las ciudades. Normalmente su función
principal era votar los servicios que luego por el sistema de repartimiento se
cobraban a las ciudades.
Durante la asistencia a las reuniones
estos representantes disfrutaban de inmunidad parlamentaria. La representación
más alta de las ciudades se produce en las Cortes castellanas de Burgos de 1315
con más de 100 representaciones. En cambio en la Corona de Aragón el número de ciudades con voto fue
extremadamente reducido a mediados del
siglo xiii, aunque aumentó posteriormente en Valencia. Mientras que las Cortes
del reino de Navarra defendían los intereses principalmente de las cinco
cabezas de Merindad.
La convocatoria
de las Cortes, si bien no estaba regulada en ningún reino, corría a cargo del monarca, el cual enviaba
una carta a los convocados indicando fecha y lugar de reunión, además de los
temas a tratar. Aun así Pedro iii (1276- 1285) se comprometió a reunirlas
anualmente una vez en Barcelona y otra en Zaragoza. También Alfonso xi se
comprometió en la misma medida en las Cortes de Palencia de 1313. En el siglo
xiv las Cortes de Castilla fueron convocadas en 37 ocasiones, 23 en Aragón, 14
en Cataluña y 13 en Valencia. Por el contrario las reuniones en Navarra son
difíciles de cuantificar.
En ocasiones no participaban todos los
estados, en concreto en Castilla el monarca cada vez más únicamente convocaba a
los representantes de las ciudades. La asamblea
se iniciaba con el examen de los poderes de los representantes del estado
llano, y posteriormente se leía un razonamiento leído por el rey u otra persona
en su nombre, en el cual se justificaban los motivos de la convocatoria y
exponían las cuestiones que iban a ser sometidas a deliberación. Cada estamento
estaba representado por un promovedor que formulaba las iniciativas y acuerdos
de su grupo. Los estados deliberaban y contestaban por separado, haciéndolo en
último lugar el estamento popular, y finalmente se reunían con el rey para
votar los acuerdos. Las Cortes se presentan como un diálogo entre el rey con
los nobles y eclesiásticos por un lado y los representantes de las ciudades y
villas por otro, no se da opción a que
los estamentos lleguen a consolidarse por separado.
Las deliberaciones se centraban en las
demandas del rey, reparación de agravios solicitados por los procuradores, así
como se realizaban peticiones sobre asuntos de interés general. Finalmente el
rey promulgaba las leyes acordadas, clausuraba y disolvía las Cortes.
Antes de disolverse las Cortes se
elegían los miembros de la Diputación
de Cortes, órgano político y administrativo compuesto por
representantes de los distintos estados, que actuaba entre la celebración de
unas Cortes y las siguientes. Su función principal era la de asegurase de que
la recaudación de impuestos votados por las Cortes se lleve a cabo, y también
fiscalizar el cumplimiento de los acuerdos aprobados en ellas. En Aragón esta institución se
constituyó en 1412, la llamada Diputación del Reino, muy vinculada en sus
inicios al establecimiento del impuesto de generalidades
o tributo de aduanas, que se pagaba por las mercancías al salir o entrar en el
reino, cuya inspección fue pretendida por los brazos de las Cortes; y además de las funciones generales
citadas disponía de fuerzas armadas para mantener el orden en los caminos y
perseguir aquellos oficiales que atentasen las libertades del reino. Acabó por
configurar un órgano político- administrativo autónomo, en ocasiones incluso
desvinculado de las Cortes, y en manos de la oligarquía del reino.
En Cataluña
origen de la Diputación existía una comisión nombrada por las Cortes
que en 1359 se convirtió en aquella de forma permanente y que recibió la
designación de Diputació del General de Catalunya, recibiendo su estatuto en
1413, además se le reconocía una serie de competencias de carácter económico,
como la recaudación de los impuestos de
aduanas y tejidos, a las que posteriormente se les añadieron las de
tomar juramento a los oficiales reales y vigilar la seguridad pública. Tuvo tal
importancia que en ocasiones representó políticamente al reino, denominándose
Generalitat de Cataluña. En Valencia
la Diputació del Regne se instituyó en
1419 al estilo de la catalana.
Finalmente en Castilla y en Navarra la Diputación de
Cortes no se llegó a formar hasta la
Edad Moderna, a partir del siglo xvi.
El resultado final de las Cortes es
recogido por las cancillerías reales en un documento denominado generalmente carta, que no suele
mencionar la concesión y la cuantía del subsidio, eso sí, informa de la noticia
de la celebración, y en algunas ocasiones de la identidad de los asistentes y
de las decisiones adoptadas. Las resoluciones distinguen entre los ordenamientos hechos por el rey y promulgados durante las Cortes y las
respuestas dadas por el monarca a las demandas hechas por los estamentos.
Domingo Fontán y la cartografía española

El Catedrático en matemáticas y político
gallego Domingo Fontán se propuso, sin la aportación de ninguna institución, levantar
un mapa de Galicia basado en la métrica y en la triangulación del territorio
con una escala fijada por la medida de una base. Inició sus trabajos en 1817 y
los finalizó en 1835. Su obra se denominó Carta Geométrica de Galicia, o
también el Mapa de Fontán, formada por 16 hojas realizadas en escala 1:100.000
en las que el autor intervino de forma directa en la ejecución de los trabajos.
Una vez finalizado el mapa fue litografiado en París en 1845 con una tirada de
550 ejemplares. Su importancia radica no sólo en la mejora del conocimiento geográfico
de Galicia, sino también tiene el honor de ser el primer trabajo geodésico
realizado en España y aquel que permite por primera vez la aplicación de la
cartografía matemática. Se caracteriza por la rigurosidad en los trabajos de
cada una de sus fases: realización de la red geodésica, triangulación del
territorio, definición de dos bases y un punto fundamental, ejecución de
trabajos topográficos y desarrollo de la altimetría a partir del nivel medio
del mar. Una vez definida la base del mapa, éste es completado con las formas
geográficas, rótulos y topónimos de poblaciones y accidentes geográficos.
sábado, 15 de agosto de 2015
Las murallas de Vitoria- Gasteiz
Las
murallas de Vitoria- Gasteiz fueron construidas a finales del siglo xi, un siglo antes de la fundación de la
ciudad por el rey Sancho iv de Navarra en 1181, por lo que ya consta en el
fuero concedido ese mismo año de la fundación.
El
Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco
han patrocinado unas excavaciones en las que se ha podido confirmar que el
viejo lienzo amurallado es más antiguo de lo que se pensaba y que su estado es
digno de ser recuperado para uso y disfrute de todos. En la actualidad la muralla no se conserva exactamente igual a como
estaba en el siglo xi ya que a lo largo de los tiempos se han ido adosando
otros elementos. El grupo de investigación en Arqueología de la Universidad del
País Vasco ha recuperado una parte de la muralla, situada entre los cantones de
las Carnicerías y la Soledad, tramo que hasta hace poco se encontraba
inaccesible para todos. Entre 1998
y 2006 se ha intervenido arqueológicamente y se han puesto al descubierto
nuevos tramos y aspectos de las murallas, las investigaciones se centran
principalmente en uno de los tramos dejando al margen otros puntos del
complejo.
2.- Funciones del sistema amurallado
Uno de los
elementos constructivos que mejor definen a una villa medieval es su muralla.
Como he indicado ya en la pregunta número 5 su construcción responde a
diferentes funcionalidades diferentes, así la principal respondería a unas
necesidades de carácter bélico, para defenderse de los ataques enemigos,
especialmente en un momento en que las luchas entre reinos y la amenaza de la
invasión musulmana están muy patentes; pero por otra parte no nos podemos olvidar
de otras motivaciones relacionadas con la manifestación del poder económico,
político y social de las clases privilegiadas;
y otra función es la delimitación de espacios, la separación entre el
campo y la ciudad con una clara función económica y el pago de impuestos.
3.- Fases constructivas
La villa de Vitoria-Gasteiz ha dispuesto de varios
recintos defensivos a lo largo de su historia. No se ha construido una sola
sino dos cercos en tres fases, que
circunvalaron todo el conjunto del núcleo urbano, a medida que se iba
procediendo a completar su urbanismo con los sucesivos ensanches que
permitieron conformar el marco del conjunto actual del Casco Histórico.
Como ya he
comentado desde el primer momento en que fue concedido el fuero a la primitiva aldea
de Gasteiz, en el año 1181 por parte del rey navarro Sancho vi El Sabio, ya
existía una cerca defensiva situada cronológicamente en el siglo xi, y que
rodeaba toda la colina en la que se asentaba la villa, denominada como Villa de
Suso.
3.1.- Primera muralla
La primera
línea de murallas
permitía cercar totalmente el núcleo original de la villa, ubicado en la parte
alta de la colina, formando un óvalo cuyos extremos quedaban situados en puntos
opuestos donde se ubicaban sendos edificios religiosos: la ermita juradera de
San Miguel al Sur que ya existía con anterioridad a los fueros, y la iglesia de
Santa María, posterior colegiata y catedral, al Norte.
Entre los años
1999 y 2001 en el patio de Correría 108 (fotografías de la página siguiente),
la actual Escuela Municipal de Música Luis Aramburu, se realizó una excavación
arqueológica y se descubrió un lienzo de
muralla de 20,30 m de longitud, con una anchura que oscila entre 1,70 y 1,80 m,
y la altura que se conserva está entre 1,25 y 1,94 m. En su cara interna se ha podido constatar la
existencia de un zócalo o zapata que sobresale de la vertical 0,20 m. Por otra
parte en su cara externa se ha comprobado la existencia de doble aparejo en su
construcción: la mayoría de los mampuestos que lo forman, trabados con
argamasa, se disponen horizontalmente salvo en varios puntos, donde aparecen
colocados verticalmente, imitando a un opus spicatum. En la
actualidad es el único tramo de toda la longitud de la muralla donde ésta es
visible por sus dos caras.
Entre Las Carnicerías
y el Palacio de Villa de Suso es visible en altura por su paramento externo, ya
que forma parte de la parte trasera de los edificios de la calle Fray Zacarías
Martínez, aunque las estructuras emergentes en gran parte pertenecen a obras
posteriores a su origen. Se ha constatado también la existencia del doble
aparejo constructivo. Se conservan varios torreones de forma cuadrangular
que daban solidez y fortaleza al conjunto.
En ningún punto se
ha constatado la presencia de un foso que protegiera esta cerca, por la zona
oeste la propia orografía del terreno no lo hacía necesario, pero si pudiera
haber contado con esta protección por la parte oriental, la falta de estudios
en esta zona no permiten ni confirmar ni descartar su existencia.
3.2.- Segunda muralla
La construcción de
la segunda muralla de produjo como consecuencia de la ampliación de la villa a
partir del año 1202 por toda la ladera Oeste de la colina. Su radio de acción
se limita a ese ensanche, hasta empalmar con la antigua muralla en el portal de
Santa María y Portal de San Bartolomé, abarcando su longitud la totalidad de la
calle de la Herrería.
La continuación de la muralla llevó aparejado la
introducción de nuevos elementos. Por un lado, se instaló un foso o cava al pie
de la misma para el que se aprovecha el cauce del río Zapardiel; y por otro, se
construyeron una serie de torres fuertes en diferentes puntos del trazado,
especialmente en las puertas o en sus cercanías, por parte de las élites de la
ciudad como símbolo de su poder.
De esta segunda
muralla se conservan los restos de la iglesia de San Pedro, pero poca cosa más
debido a la demolición de la misma que se inició en la segunda mitad del siglo
xvii y que fue finalizada a finales del siglo xix con la desaparición de las
diferentes puertas de acceso. Únicamente nos ha llegado el nombre de las Cercas
Altas con que se denominaron las calles por donde discurría la misma.
Las excavaciones
llevadas a cabo en varios puntos de su recorrido, en las calles Herrería 43-45,
Siervas de Jesús 12 (fotografía inferior izquierda) y Diputación 18, nos permiten conocer su trazado, que no
corresponde a la línea de fachada de las citadas calles, sino que se localiza
entre 1,5 y 2 m hacia el interior, así como sus características constructivas,
como es el lienzo de doble hoja. Igualmente se ha constatado que el sistema
defensivo no consistía en la elevación de un único muro, sino que además del muro
principal, y el foso o cava, existía un espacio interior protegido por un paso
de ronda, conservándose un tramo en el sótano de Diputación 18 (fotografía
superior derecha).
3.3.- Tercera muralla
La tercera muralla
es la más desconocida, y tiene por finalidad proteger el nuevo ensanche construido
producido por la ladera Este de la colina por orden de Alfonso x el Sabio a
partir de 1256. Su conexión en el entorno de la iglesia de San Vicente con la
primera muralla y en el entorno de Santa María, barrio de Santo Domingo con
ésta y la Segunda, permitieron la protección total de toda la villa. Su trazado
se define a lo largo de la calle Nueva Fuera, hasta donde se ubicaba la
desaparecida iglesia de San Ildefonso. A partir de aquí no está claro el
recorrido de su trazado.
Posiblemente esta
construcción de la cerca defensiva por toda esta zona corresponda ya a una
fase, ya en el siglo xiv. Se sabe de la Puerta de Urbina de fines del siglo xv,
la reconstrucción de la iglesia del Convento de Santo Domingo en 1524 se debe
adaptar al trazado de la muralla, pero no hay constancia documental que nos
permita conocer el trazado real en todo este tramo.
En una serie de
intervenciones arqueológicas se han descubierto restos de esta tercera muralla
en solares situados entre las Calles Nueva Dentro (Antigua Judería) y Nueva
Fuera, en el resto no se han constatado.
Uno de los elementos que nos puede servir para fijar
su línea es precisamente el llamado Canal de los Molinos, obra de finales
del siglo xiii, que tenía como finalidad, además de alimentar a los dos molinos
existentes en esa zona, el de San Ildefonso y el de Santo Domingo, servir
también de foso o cava de la
muralla. Fue una concesión que hizo Alfonso X a Romero Martínez de Vitoria en
1281, para que trajera el agua desde Olarizu y Mendiola a la cava, autorizándole además a
construir los citados molinos de san Ildefonso y de Santo Domingo concediéndole
la exclusiva de su uso.
3.4.- Las murallas en la
actualidad
Desde el año 2006 es posible realizar todo un programa
de visitas guiadas a un tramo de la primera muralla. El itinerario, a través de
un paseo ajardinado de 3.000 metros cuadrados, permite recorrer parte del muro
defensivo y contemplar, desde un sistema de pasarelas hasta los 136 metros de
paño de muralla delimitado por dos grandes torreones. El muro alcanza en su
punto más alto los 11 metros y los torreones se alzan hasta los 15 metros. La
pasarela recorre todo el perímetro del paso de ronda y salva, a través de una
rampa, el desnivel de cuatro metros hasta un mirador colocado sobre el
contrafuerte adosado al Palacio de Escoriaza Esquivel. Se está planteando
ampliar los tramos de visitas.
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