Punto de encuentro para los amantes de la historia, el arte y los grabados




El rincón de Tucídides aspira, sin pretensiones, a presentar toda aquella información interesante al respecto de la historia, el arte, fotos de grabados y libros antiguos de mi colección, citas de libros que me han gustado, referencias que vaya encontrando sobre estos temas, en fin todo aquello que me interesa, y que espero pueda ser atractivo para los demás.

"Insulae Balearides et Pytiusae"

"Insulae Balearides et Pytiusae"
"Novus Atlas" o "Theatrum Orbis Terrarum", de Blaeu, Amsterdam, 1640

La frase


"Mientras vivas procura constantemente instruirte, no presumas que la vejez lleve consigo la sabiduría"

Solón (638 a.C- 558 a.C)


Plan de Palma de N. de Fer

Plan de Palma de N. de Fer
Plano de Palma de N. de Fer (s. XVIII)

domingo, 28 de abril de 2013

El fenómeno del megalitismo en la Península Ibérica

Taula de Trepucó (Menorca)
Megalitismo es un término que hace referencia a las construcciones hechas con grandes bloques de piedra (megalithos), y su uso se extiende no sólo a las construcciones de la Europa occidental, sino también a América del sur, India, Indonesia, Palestina, Egipto, Etiopía, norte de África, realizadas por tanto en diferentes partes del mundo, por diferentes culturas, en diferentes períodos cronológicos. En concreto, si nos referimos a la Europa occidental, los restos megalíticos más antiguos se encuentran en Bretaña (Francia) y en Portugal, con dataciones de mediados del v milenio a.C., y por consiguiente anteriores a las necrópolis del Egeo del 2800 a.C. Estos resultados han permitido poner en evidencia la tesis orientalista e hiperdifusionista que defendía el origen oriental del fenómeno.  Se generaliza su uso durante los milenios iv y iii, desde el Neolítico pleno al Calcolítico y los inicios de la Edad de Bronce, y es a partir del ii milenio cuando se extiende a otros continentes.
 
En contraposición a los defensores de la tesis hiperdifusionista, quienes defienden un origen poligenista del fenómeno del megalitismo consideran que la Bretaña francesa y Portugal, además del sur de la Península Ibérica, Irlanda o Dinamarca, han sido los centros origen de esta arquitectura monumental y a partir del Neolítico avanzado se expansionó y evolucionó de forma independiente. En concreto en España el megalitismo aparece durante el iv milenio a.C.
Con independencia del lugar y tiempo de construcción todas estas obras tienen en común una organización y estructura social con cierto grado evolutivo; además es evidente el carácter de centros de culto que tienen estos complejos megalíticos, aglutinan su valor simbólico y religioso con su función funeraria, son auténticos santuarios o lugares sagrados. Estas obras se caracterizan por su monumentalidad, sus espectaculares dimensiones y el esfuerzo requerido, cualidad que nos manifiesta una estructura social muy jerarquizada que posibilita la movilización y la coordinación de un elevado número de personas durante un período de tiempo prolongado; por su carácter colectivo, como reflejo del poder de una familia o de un grupo, con un claro valor simbólico, debido a que las estructuras funerarias están destinadas a inhumaciones colectivas en contraposición  a la tradición de enterramientos individuales hasta el pleno Neolítico;  y como expresión de dominio sobre un territorio, de su vinculación con el grupo.
Las manifestaciones concretas del megalitismo en la Península Ibérica se sustancian en las cuevas sepulcrales con inhumaciones colectivas, utilizadas con la aparición de los asentamientos al aire libre y el abandono de las cuevas como hábitat. Los hipogeos de la costa atlántica, consistentes en una cámara con corredor excavada en la roca. Y finalmente los sepulcros megalíticos construidos con mampostería en piedra combinada con grandes losas, en concreto los sepulcros de corredor con cámara circular cubierta con falsa cúpula.
Además, en estrecha relación con el megalitismo los inhumados aparecen acompañados de ricos ajuares, una manifestación más de la complejidad social de estas sociedades, compuestos por cuentas de collar, pulseras, brazaletes de arquero, cerámicas decoradas, elementos votivos como armas, e ídolos.

domingo, 27 de enero de 2013

Breves apuntes sobre el Hombre de Neandertal en la Península Ibérica


 
El Homo neanderthalensis empezó su diferenciación genética con respecto al Homo heidelbergensis hace unos 350.000 BP dentro del Pleistoceno medio, pudiéndolo encontrar ya formado hace unos 128.000 BP, durante la subfase climática del Último Periodo Interglaciar (OIS 5e), ya en el Pleistoceno superior. Su retroceso y desaparición generalizados se sitúan sobre los 40.000 BP, dentro del Interpleniglaciar (OIS 3), aunque los últimos reductos los encontramos en la Península Ibérica hace aproximadamente unos 25.000 BP. Su existencia coincidió con la última gran glaciación de la secuencia glaciar alpina (Würm) caracterizada por el predominio de un clima frío y seco, en la que se produjeron oscilaciones de períodos más cálidos y húmedos.
 
En la Península Ibérica, las características climatológicas produjeron una alternancia de vegetación semidesértica y de estepa, con la expansión de los bosques mediterráneos poco densos durante los períodos más templados. La fauna sufría todos estos cambios, y las especies o bien se adaptaban a éstos, emigraban a otros biomas más apropiados o simplemente se extinguían.
 
La nutrición de los neandertales se basaba principalmente en una dieta cárnica, y en menor medida en el consumo de vegetales. Existen dos hipótesis principales al respecto de la habilidad que tenían a la hora de organizar una cacería; por un lado Binford considera que los neandertales tenían una baja capacidad de previsión a largo plazo, y por eso sus estrategias de caza no eran sistemáticas y organizadas, y no les permitían desarrollar tácticas capaces de cazar grandes presas, por lo que eran más bien oportunistas que les permitían cazar pequeñas presas, e incluso carroñeros. Mientras que por otra parte Chase defiende que dominaban estrategias cinegéticas complejas  que los convertían en cazadores especializados capacitados de abatir a grandes piezas. Existe una tercera opción argumentada por el propio Finlayson, que basa las posibilidades de adquisición de recursos alimenticios a las mejores condiciones climáticas de la Península Ibérica con respecto a zonas más septentrionales. A pesar de la gran cantidad de kilómetros de costa los neandertales no practicaron de forma frecuente la pesca, aunque si se ha constatado, no de forma abundante, la captación de recursos en medios hídricos, como restos de lapas, cochas de mejillones e incluso restos de focas.
 
Los datos paleoetnográficos disponibles nos hablan de una escasa densidad de población repartida en grupos poco numerosos y unidos por vínculos de parentesco, autárquica y aislada por lo que la endogamia se convirtió en una desventaja adaptativa decisiva en su supervivencia. El tipo de hábitat del Homo neanderthalensis es al aire libre, y en cuevas y abrigos. Se caracteriza por dos tipos de ocupaciones, unas de corta duración donde se realizaron un número limitado de actividades, y otras que constituyen auténticos espacios domésticos organizados en torno a hogares, y con acumulaciones de restos faunísticos y de producción de artefactos, y que sugieren la existencia de ocupaciones más prolongadas (Vilas Ruivas y Abric Romaní).Se ha planteado la existencia de la construcción de cabañas, estructuras abiertas o paravientos.
Útiles de sílex de Cova Negra
El complejo industrial o cultura asociado a los neandertales es el denominado Musteriense, en el que podemos encontrar toda una serie de útiles caracterizados por cierta variabilidad. En líneas generales este tecnocomplejo presenta una escasa variedad de útiles, agrupados en cinco grupos fundamentales: raederas, denticulados, bifaces, puntas y cuchillos de dorso. También se le atribuye el Chatelperroniense. El simbolismo se manifiesta en los enterramientos, en las conchas marinas perforadas usadas como colgantes y manifestaciones plásticas simbólicas.
 
Finalmente, los yacimientos más destacados los encontramos en el norte peninsular en el Castillo, Morín, Pendo, Lezetxiki y Abric Romaní; en el Levante y Andalucía en Cova Negra, Zafarraya, Carihuela y Gorham’s Cave; en la fachada atlántica en Foz Coa; y en el interior peninsular en Ambrona y Los Casares.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Luis XIV como emperador romano


La estampa “Luis xiv como emperador romano” de Charles Perrault forma parte de la obra "Courses de Testes et de Bagues" impreso en Paris en 1670.
 
La representación de Luis xiv como emperador romano está directamente relacionado con la figura de la estatua ecuestre, antiguo género romano. Así en la imagen aparece tanto el rey como sus cortesanos con las pelucas propias de finales del siglo xvii, armaduras romanas, y los caballos se muestran al trote; el rey, mientras que con la mano izquierda sujeta las riendas del caballo, con su derecha porta el bastón de mando, se encuentra separada y coronada por unos emblemas que equiparan al rey con un emperador romano. La armadura simboliza el valor, además queda patente su poder y magnificencia, su postura y expresión transmiten dignidad. El grabado quedaría encuadrado en el estilo Barroco caracterizado en este caso por representar a los caballos encabritados y los ademanes de las figuras son auténticamente teatrales. A parte de la identificación como emperador romano, Luis xiv fue identificado con Alejandro Magno, San Luis y Clodoveo, primer rey cristiano de Francia, entre otros.
 
La representación habitual del monarca era con armadura romana o medieval, o como manto real decorado con flores de lis y orlado de armiño. Suele aparecer con la peluca citada anteriormente, y suele portar el cetro o bastón símbolos de mando.  Su figura aparece impasible e inmóvil, su postura simboliza el poder. La expresión de su rostro varía entre valor ardiente y digna afabilidad, si bien se evitaba la sonrisa porque se consideraba un ademán inadecuado para un monarca. Los adjetivos laudatorios que se le dedicaron fueron múltiples, a título de ejemplo podrían citarse los siguientes: augusto, brillante como el sol, ilustrado, generoso, heroico, ilustre, inmortal, invencible…También se pretendió dar una imagen de accesibilidad a sus súbditos como padre de su pueblo o protector de las artes y las letras.
 
Luix xiv y sus consejeros conocían los métodos por los que podía manipularse al pueblo con símbolos y fueron conscientes de los grandes beneficios que podían obtener. Las escenas de su vida se presentan en diferentes medios: retratos, estatuas ecuestres, medallas reproducidas en bajorrelieves, y panegíricos en forma de descripciones de pinturas, esta preocupación por la imagen del rey se manifestó desde su mismo nacimiento hasta su ancianidad  Aprovecharon la combinación de imágenes visuales y textos, los cuales se influían  y reforzaban mutuamente. Existían imágenes en diferentes soportes como en pintura, bronce, piedra, tapiz, y otros en menor medida. La mayoría de retratos del rey se corresponden al género denominado por los artistas como “retrato de Estado”, construido con la retórica de la imagen desarrollada en el Renacimiento para retratar a la gente importante, el estilo era la forma denominada grande o magnífica que entrañaba la idealización del representado. Se produjo así un proceso de evolución desde los patronazgos de carácter privado que figuras como Richelieu, Mazarino y Fouquet habían desarrollado, hasta el patrocinio real caracterizado por su burocratización, lo que condujo a que los artistas y escritores pusiesen su talento al servicio del rey a cambio de recibir pensiones, se crearon academias, y se constituían comités para desarrollar proyectos artísticos, todo ello controlado directamente desde el centro del poder del estado, y en última instancia por el mismo monarca.
 
Luis xiv (1638- 1715) reinó durante 72 años, y es considerado por los historiadores como el máximo exponente del absolutismo práctico, y su poder e influencia ha llevado a la designación de la segunda mitad del siglo xvii como “la era de Luis xiv”. A la muerte de Mazarino decidió gobernar solo auxiliado por consejeros, fortaleció y dotó de mayor eficacia a un aparato administrativo central y consideraba que la grandeza de Francia y la gloria del rey debían de ir unidas. La corte del Rey Sol y el modelo de gobierno francés influyeron como modelo y ejemplo para amplias zonas del contienen europeo, su influencia llegó no sólo a los modos de vestir sino también a las costumbres.

domingo, 21 de octubre de 2012

El avance y el impacto de la peste negra en la Alta Edad Media en Europa

El origen de la peste negra se encuentra en la provincia china de Yunnan alrededor del año 1253, extendiéndose a toda China sobre el 1331, y transmitiéndose hacia Occidente con los mongoles. El punto de partida de su propagación a Europa fue el sitio que de la colonia genovesa de Caffa, en Crimea, realizaron los mongoles en 1347, contagiándose la epidemia de éstos a los genoveses, que lo extendieron, primero, a Asia Menor y Constantinopla, y después a Sicilia, Córcega, Marsella y Florencia. Ya en 1348 se encuentra asolando Francia y la Corona de Aragón, mientras que se extiende a Inglaterra y Gales en 1349. Los estados occidentales ibéricos sufren sus consecuencias a partir de 1350, y desde esta fecha su acción destructora sigue el curso del Danubio y la costa báltica. Desde 1352, las ciudades de la Hansa teutónica la transmiten a la Europa escandinava y oriental. El impacto de las bajas de este periodo es difícil de cuantificar, los especialistas Russell y Bennet discrepan ostensiblemente en las cifras absolutas, el primero defiende que entre 1346 y 1450 se pasó de 54 a 37 millones, y el segundo, para el mismo período, habla de una disminución de 73 a 51 millones, lo que si que es evidente en los dos autores, es que en 1400 la población europea había bajado ostensiblemente desde la plena Edad Media.

El arrianismo y su difusión

El arrianismo es una herejía surgida en el siglo iv en Oriente en el seno del Cristianismo, cuya doctrina rechazaba la Trinidad y aceptaba una única divinidad. Fue condenada en el Concilio de Nicea (325), aunque no fue hasta el I Concilio de Constantinopla (381) cuando empezó a retroceder definitivamente en Oriente, momento en que empieza a extenderse más allá del Danubio entre los pueblos germanos acantonados en la frontera.
 
El obispo Ulfilas tradujo al gótico algunos Libros Sagrados e inició la evangelización de masas de bárbaros al arrianismo en su versión más moderada (homeísmo). Cuando los godos entraron en el Imperio llevaron consigo la religión que les sirvió como fuerza de cohesión del elemento germánico, no muy numeroso entre las masas de población oficialmente católicas nicenas. Los pueblos que asimilaron la herejía, en general a excepción de los vándalos, no persiguieron de forma sistemática a los católicos del Occidente, los burgundios fueron respetuosos, mientras que ostrogodos, visigodos y suevos oscilan según las circunstancias entre ambas.
 
Para los pueblos que sobrevivieron a las acometidas exteriores el arrianismo supuso un paso intermedio del paganismo a la asimilación del catolicismo niceno.